viernes, febrero 11, 2011

Mudanza

Me mudé a : http://petitekarma.com/

jueves, enero 13, 2011

Feminista puberta

La biblioteca de la casa de mis padres revela que yo de puberta era una feminista en potencia. Nada radical, esto es México, mi familia es norteña y hay límites. Francesca Lia Block, Nancy Garden, Ophelia speaks, Girls speak out... quería saber todo sobre ser una mujer joven. Mi sueño era vivir con mi mejor amiga en NY. Lo sé, todo parece terriblemente lésbico. Supongo que de alguna manera lo es. Lo que buscaba eran respuestas a otros modelos de vida, lo que buscaba eran alternativas y opciones sobre cómo ser. Y también quería aprender, quería ser una persona "de mente abierta". Creo que sentía un montón de cosas y pensaba otras y trataba de justificarlas, de entenderlas, de saber si más gente se sentía parecido o si yo era un pinche bicho raro en la faz de la tierra.

De los 11 a los 18 estuve inmersa en una burbuja de hormonas y búsqueda, y déjenme decirles una cosa: las hormonas y la búsqueda no mezclan bien. Devoré cuanto poema deprimente existía, pertenecí a una comunidad online de pubertas creativas y hormonales como yo, lloré por muchísimas pendejadas, me entablé en peleas dramáticas con mi mejor amiga en público etcétera etcétera etcétera. Muchas de las cosas que leía ya sea en internet o en papel confieso que me atrapaban por sus diseños cool y sus colores brillantes. Sin embargo, todo eso que muchas veces rayaba en la estupidez me llevó de la mano a conocer a muchas autoras y muchos libros que no hubiera leído de otra manera. Es lo mismo que cuando tenía 8 y de la Selecciones de reader's digest solo leía gajes del oficio y la risa remedio infalible. O cuando tenía 10 y leía Baby-sitters club y Goosebumps. No es la cosa más culta del mundo, pero se digiere tan fácil y fomenta el hábito de la lectura. Da paso a leer otras cosas más adelante. Nunca me prohibieron leer nada, a pesar de que me gastara una gran cantidad de mis ahorros en paperbacks basura. Nunca me dijeron "Estas muy chica para leer esto" y estoy profundamente agradecida con mis padres por eso. Anyway. A lo que voy es que Francesca Lia Block y Judy Blume me abrieron los ojos de la misma manera que Ani Difranco y Tori Amos me abrieron el corazón. La primera vez que escuché a Ani me explotó el cerebro. La primera vez que leí a Plath estuve a dos de cortarme las venas con una gilette schick silk effects. Y creo que con la pubertad no superé mi vena histriónica.






martes, enero 11, 2011

The honor walls

Mi madre tiene una esquina del estudio donde cuelga todos los logros académicos y profesionales de la familia. Están las bandas de excelencia de cuando mis hermanos y yo éramos pequeños; las placas, los diplomas de primer lugar de aprovechamiento, las medallitas de inglés, ética, asiduidad, español, física, formación católica...todo está allí. Cuando ve esa esquina me imagino que se siente contenta, que se siente agradecida, que se siente orgullosa. A mi lo que más me gusta es que los diplomas no estaban ahí cuando los ganábamos. Nunca fue un motivo de competencia o un lugar en donde quisiera mostrar mis logros. Todo se quedó en cajas por años, hasta que mi madre le concedió un lugar. A mi lo que más me gusta es que es como si dijera: yo recuerdo cada logro (y es así).

domingo, noviembre 21, 2010

Pavor vapor

Tengo un miedecillo vaporoso que me rodea, ligera fosforescencia que me pone chinita la piel. The Clash lo dijo mejor que yo: Should I stay or should I go now? El miedo, queridos, es en mi caso recelo de que suceda lo contrario de lo que deseo. Espero no estarme equivocando, escalpelo en mano, mientras le meto tajos a mi vida.

domingo, noviembre 14, 2010

On a side note

Me duele la cabeza si no tomo café en las mañanas.

sábado, octubre 02, 2010

Ningún cobertor de colores puede suplir tu ausencia

A veces amanezco con una sonrisa en los labios, casi nunca me cuesta salir de la cama.
Casi nunca me cuesta salir de la cama, por que no tengo motivos para permanecer en ella.
Por que no estoy rodeada de tu presencia, de tu esencia.
A veces amanezco con una sonrisa en los labios; otros días estiro los brazos y me topo con pared, no encuentro nada.

Ningún cobertor de colores puede suplir tu ausencia.

lunes, septiembre 27, 2010

Martha, futura mariposa

Martha va en un bus a Madrid. Con el cabello mesado y los ojos verdes arropados detrás de sus ligeros párpados, Martha piensa. Planea su transformación. "Cuando llegue seré otra", se dice, "empezaré de cero en donde no me conoce nadie". Envuelta en un foulard de colores, Martha es una oruga. En su capullito de lino, en su colorida crisálida, Martha muta.

El amante incómodo

Cuando despertó, el hombre seguía ahí.

-(of course, homenaje a Monterroso).

Pienso que

La imaginación es un modo de evasión.

jueves, septiembre 09, 2010

A few words on sharing a bed

Lo rico de compartir una cama con alguien con quien ya has dormido antes es que no hay awkwardness en cuanto a donde poner las extremidades. Las extremidades son el problema principal de la primera noche: el brazo debajo del cuerpo no le estorba al otro pero empieza a hormiguear relativamente rápido, más rápido de lo que logramos relajarnos lo suficiente como para dormirnos. Las piernas son otra cosa. Tratamos de no molestar ni invadir el espacio ajeno, pero recogerlas demasiado es señal de que nos sentimos incómodos, y envolver a la otra persona, empiernarnos, es quizá demasiado para una primera noche. Para un side-sleeper consumado, tener a alguien de frente y estar respirando el mismo aliento es incómodo en esa etapa primigenia en la que hay confianza suficiente para verse desnudos y coger, pero no la suficiente para dormir cara a cara.

Hay algo muy vulnerable en el acto de dormir juntos, una vulnerabilidad incluso mayor a la de acostarse. El sexo es para nuestra generación un acto glamorizado, con la capacidad de ser altamente ficticio. Dormir, en cambio, nos revela sumamente humanos.

Una vez que dormimos no podemos fingir. No podemos sumir la panza, no podemos cerrar la boca (si dormimos con ella abierta). No podemos dejar de roncar o gemir o hablar, de sonambulear o de abrazar o de poner caras. No traemos maquillaje, no podemos ser altaneros o rudos o sensuales. Somos enteramente vulnerables. Y eso da miedo.

Just sayin'.


martes, agosto 31, 2010

Almohada

"junto al murmullo eterno que renueva
contra la almohada de algas y saliva
el doble agonizar donde desfila
una lenta teoría de panteras"
-Julio Cortázar, Helecho.

Hoy lavé tu almohada. Estaba amarilla de las lentas babas de la noche. Estaba llena de sueños. Es la almohada desde la que te saqué un montón de mañanas de las garras de una idea o dos que todavía te rasguñaban la espalda. Es la almohada en la que caíste muerto un montón de veces, cansado de tanto trabajar y sin poder acomodarte o cerrar la boca. Ahí te tumbaste después de estar toda la noche de fiesta muchísimas mañanas, con una sonrisa en los labios. Dormí en ella incluso un par de veces, segura y tranquila a tu lado. Es hermoso tener un amigo como tú, es hermoso poderte abrazar y pensar en las palabras preludio, casa. Eres el espíritu de un tigre, eres una nube.

Yo no sé con qué sueñas cuando terminas de mover un muro y reacomodar una ventana. Yo solo sé que nadie ha visto ni ve ni verá jamás lo mismo que has imaginado en tu reino de noche. Tu almohada estaba preñada de espejismos nocturnos, de suaves exhalaciones. La cargue con sumo cuidado, la acuné en el vientre de la lavadora y le deseé buen viaje. La vi sacudirse tiempo, volverse liviana y de azúcar. Admiré su transformación pausada, ella me hizo feliz y yo le devolví su blancura. Es una suave crónica, pero es cierta: como un remanso blando, tu nirvana níveo te espera.

miércoles, agosto 25, 2010

instantes: Zella

«Ya estoy mitad perdida» reflexionó sobre su jugo de cereza y su mano de cartas. Rami la estudiaba con mil ojos debajo de sus cejas pobladas y su cabeza de tozudos rulos. La estudiaba todo el tiempo, pero disimulaba cuando ella levantaba la mirada. «Pobre Rami», dejó una carta, la posó como una hojita seca sobre la montaña de sus iguales y tomó una nueva «le cuesta tanto ser natural. Casi como si hubiera nacido en un cuerpo incorrecto y su espíritu se sintiera incómodo perpetuamente. No como el Jona. Ese si que es harina de otro costal...más a gusto en su propia piel, imposible». Y el Jona, impasible, balanceándose precariamente en una pata de la silla azul, sopesaba con un ojo sus cartas y con el otro los brazos de Rami. Zella se relamió los labios «perdida la mano y perdida la cabeza: perdida entera», puso las cartas sobre la mesa y suspiró.


martes, agosto 03, 2010

Pasó en un paso de cebra

En primer lugar desconocía que zebra era una palabra en desuso, y en segundo, que podían pasar pequeños milagros entre las rayas blancas en el asfalto. Hoy tuve una de esas tardes de bajón, de lloriqueo esporádico, de desanimo y melancolía generalizada. Estuve moqueando viendo página tras página de givesmehope, porque si ya vas a llorar, llora bien y con conocimiento de causa. Me comí un bollicao para ponerle los toques finales a mi papel de mujer hormonal deprimida, me hice ovillo, y me dediqué a auto-motivarme lentamente para salir a la calle a correr y despejarme. Ya que mi batería interna tuvo suficiente, me puse los pants más feos del closet (esos que quiens'ecomo le hacen para ser aguados y cortos al mismo tiempo), me amarré las llaves a la cintura y me fui de casa. Armada con el iphone en modalidad U2 me salí a correr con el fresquito de las 9pm.

No se si alguien ha intentado salir a correr llorando, pero es un fail desde el inicio: el ritmo todo mal, la respiración se te corta muy rápido, no estas segura por el volumen de la música si vas sollozando o haciendo ruidos de corredora genérica y además te duele la cabeza. Solo pude hacer la mitad de mi recorrido habitual antes de claudicar y regresar caminando.

Y en esas venía, caminando, con los ojos todavía brillositos y pensando en la injusticia terrible que constituye que por fin existan los cohetes individuales y todavía no exista la teletransportación, cuando vi que un viejito movía la boca y me miraba. Me quité los audífonos, mi capsulita de aislamiento del mundo, y le puse atención.

-Nada más quería decirte que qué moza tan educada, ya nadie se espera en los semáforos, y tu ahí paradica esperando a pesar de que no venía un solo coche.
-Ah, si, bueno...
-Si, pero es importante respetar las señales de tráfico, por más que tengamos prisa están ahí por un buen motivo, para protegernos...luego por eso suceden los accidentes.
-Es verdad, si.
-Y ¿vienes de hacer ejercicio? Ahora todo mundo se cuida mucho, se van a correr, comen bien, ya no quieren tomar vino.
-Bueno, solo fui a correr un ratito aquí a la ciudadela.
-¿Cuántos años tienes?
-26.
-¡Yo te calculaba 18! Qué majica que eres, qué majica...¿estudias?
-Si, arquitectura.
-Las mujeres de hoy en día se preparan tanto, todos se preparan tanto... ¿vives con tus padres?
-No, viven en México.
-Pues déjame decirte que una chica como tu, tan educada, tan preparada... tus padres están muy orgullosos de ti. No te digo deben estarlo, porque están. Una chica tan bonita por fuera y con un corazón tan grande-
-No, no es para tanto-
-¡Que sí! Con lo agradable que es que la gente sea así, amable, y poder charlar un rato... tus padres que te heredan la educación seguramente están muy felices de tener una hija como tú. Yo ahorita me puedo salir corriendo con esto (coge mi iphone de los audífonos en lo que yo sopeso la alta improbabilidad de que este viejito pueda correr) pero la educación no te la puedo robar, no te la puede robar nadie, es TUYA. ¿Ves por qué es tan valiosa? El dinero es un huésped cómodo, pero puede irse, y venir, y tu sigues siendo tú, la educación es una riqueza distinta.

En este punto de la conversación ya nos habían pasado tres o cuatro semáforos en vano, y ahí estábamos el viejito y yo, a media calle, en el camellón mientras él me hacía casi llorar con sus palabras, y él casi lloraba de tener alguien con quién platicar.

-Qué majica, de verdad, si yo tuviera 30 te diría que no te regresas más a México, y te llevaría conmigo a Estella. Pero para mi ya es muy tarde, muy tarde...pero podemos ser buenos amigos.
-¿Tiene hijos?
-No, soy soltero, nunca me casé. Mi padre murió cuando yo era joven, y mi madre se puso muy mala. Alguien tenía que cuidarla, y estar con ella. A mi madre yo la quise muchísimo, ustedes las mujeres tienen un corazón tan grande... los hombres somos buenos, muy buenos, pero no tenemos esa capacidad de amar de una madre. A ustedes el corazón les duele de hacerse tan grande. Y yo no la quería dejar sola, pobrecilla. Ella me decía que podía casarme, pero una esposa y una suegra en casa no se llevan bien. Siempre pensé que cuando ella muriera... pero mi madre murió a los 87 años, y ya era muy tarde para mi. ¿Te puedo invitar a un cafelito?
-Pues...sí. Hay uno aquí justo detrás de nosotros.
-Ay, qué encanto eres maja, y cómo te brillan los ojitos, parece que echan chispas. Soy José.

Don José me invitó a un café, me contó la historia de Trini, una mujer que le propuso matrimonio cuando él tenía 18 y ella 20 y de cómo ella lloró desconsoladamente cuando él le dijo que no ("Yo era un crío, pero esa imagen no se me va de la cabeza nunca, la pobrecilla llorando"). Me contó de su huerta en Estella, de cómo prepara dulce de membrillo, mermelada de higo, conservas de peras ("¡ya verás la siguiente vez que venga, te vas a hartar de dulces!"). Me contó del servicio militar, de la muerte de su padre y años después, la de su madre ("Para un hijo es una satisfacción muy grande estar junto a sus padres en la hora de su muerte y saber que lo hemos hecho todo por ellos, que no los hemos dejado solos"). Me explicó que lo van a operar la semana que viene, así que no podrá venir a Pamplona por un tiempo, y después me apuró para que me tomara mi café. Después como todo un caballero, me acompañó hasta la esquina de mi casa y prometió volver de visita pronto.

Cuando se despidió de mi, me dijo que hoy iba a soñar con los angelitos, y se me estrujó el corazón.



jueves, julio 29, 2010

Martha y Marta

Como dos hermanitas de la caridad en zapatos planos y joyería discreta conversan Marta y Martha.
-¿Y ya sabes si es niña o niño?
-No, no lo se aún, ¡me hace tanta ilusión ya saberlo! Quiero decorar el cuarto, comprarle cositas...
-¡Me imagino! Qué belleza. ¿Te conté de-
-No, Marta, te juro que no puedes imaginártelo, es un sentimiento como ningún otro, es algo tan especial, tan-
-Si, entiendo...bueno, quería contarte del finde por que-
-Es como que no puedo describírtelo, no hay palabras.
(silencio incómodo)
-Bueno, pero ya te llegará a ti el tiempo, ¡ya verás!
-Si, bueno, tengo que irme...

***
Por la noche, Martha habla con su marido. Le dice de Marta, pobrecita, tan sola y obviamente envidiosa de su bebé. Su marido la besa, la abraza, le acaricia la panza y le hace el amor. Martha se acuesta contenta, sintiéndose satisfecha y superior.

***
Por la noche Marta habla con su marido. Le dice de Martha, pobrecita, tan pronto y ya convertida en una de esas pesadas que no hacen mas que hablar de sus hijos. Su marido la besa, la abraza, follan dos veces. Marta se acuesta contenta, sintiéndose satisfecha y superior.

miércoles, julio 28, 2010

El perrito en el prado

-Ponte en cuatro- susurra Tomás, como quien no quiere la cosa.
-¿Aquí?- contesta Pato, girando la cabeza y arqueando la ceja perfectamente, fruto de semanas delante del espejo.
-Si, aquí. - Tomás abre los brazos y señala el jardín lleno de gente.
-No se si sea una buena idea...
-¿Ves a la del bikini de rayitas?
-¿La gorda de la teta pelada?
-Pues esa - contesta Tomás - ¿Qué te hace pensar que a esa manatí se la pueden coger en horario familiar y a ti no?
Pato se echa a reír y saca el trasero desde su posición panza abajo, todo en un fluido movimiento.
-Supongo que la tía no tiene más derechos que yo, de ninguna manera.
-Más tetas, si. Pero como este culo no hay dos, vamos...-Tomás responde al tiempo que toma entre sus manos el trasero de Pato, golpeándolo levemente.
Pato arquea la espalda y después se sostiene de palmas y rodillas en el pasto.
-¿Ah...sí?-responde.
-Así-le dice Tomás, abrazado a su cintura.