martes, mayo 04, 2010

Rocky River Ranch

Cuando tenía 12 años mis papás y los de mi mejor amiga nos mandaron de campamento de verano juntas al pintoresco pueblito de Wimberley, Texas. Hubiera sido el verano de mis sueños, excepto por un mínimo detalle : Eramos tres BFFs, no dos, y una parte del equipo se quedaba atrás. Obviamente para nuestras pubérticas personas, eso era un drama total, una tragedia increíble. Después de miles de despedidas, intercambio de peluches, pijamadas del adiós y demás, por fin nos fuimos.

Las cosas empezaron mal desde que llegamos. En Rocky River te dividen en cabañas por edad, por lo que estaba con Nanis. Pero, también te dividen en dos equipos, Cowpokes y Wranglers. Y quedamos divididas (segunda tragedia máxima). Pero bueno, escogimos todas las clases juntas, como buenas mejores amigas, y por varias semanas pasamos las 24 horas del dia pegadas como solo a esa edad se puede hacer.

Ese verano aprendí muchas cosas, entre ellas a usar un kayak, un rifle y un arco (y no morir en el intento). Aprendí a tejer catorce tipos distintos de pulseritas de hilasa, a cantar Wonderwall completita y a bailar Wild Thing y Ring my Bell con mi counselor, Jay, que en retrospectiva era más gay que K.D.Lang y Rosie O'Donnell juntas en una tienda de dildos.

Anyway.

Mientras Nanis decoraba cualquier tipo de artículos de vestir con las letras N&M para regalarle a su entonces novio Manolo al final del verano, yo dedicaba la hora de Arts and Crafts a un proyecto secreto, algo que regalarles a mis BFFs al volver a Monterrey.

Por las tardes hacíamos una fogata y cantabamos las típicas canciones de verano y, luego siempre siempre siempre la de Because you loved me de Celine Dion. Ese año salió esa canción y la ibamos a cantar al final del campamento o algo así. A México todavía no llegaba, porque era la época pre-internet en cada casa y las cosas tardaban más tiempo. Bueno, el caso es que recuerdo estar sentada en un tronco, masticando Kool-Aid congelado y con un brazo alrededor de Nanis, viendo las estrellas. Y recuerdo cantar: You touched my hand I could touch the sky.

Y a los doce, era verdad.

Después del campamento me fui de vacaciones con mis papás dos semanas, y cuando volví a Monterrey Nanis y Angie traían un collar de Best Friends, un corazón de plata que se partía en dos partes. Dos, as in, tú no Karen. Las vi por primera vez en el cumpleaños de un compañero de clase, y me pasé toda la fiesta llorando en los baños del club, apretando en los puños unas pulseritas complicadas que les había tejido.

Tragedia máxima holocausto mundial.

La mamá del pobre chavito no sabía que hacer conmigo, todas las otras niñas entraban y me decían: "Qué poca, no les hagas caso, vente con nosotras". Pero yo no quería nada ni a nadie, lo único que quería era que mis mejores amigas me abrazaran y me dijeran que no era cierto, que a mi también me querían. Al final de la fiesta, entraron al baño. Todas las otras se salieron por supuesto, para darnos "privacidad" (todas oyendo desde afuera). La conversación fue corta y al grano:

Angie: Karen, no te pongas así.
Nanis: Si te queremos mucho, de verdad.
Angie: Es solo que nos queremos un poquito más nosotras.
Nanis: Eres mi mejor amiga luego, luego después de Angie, te lo juro.

¿No te jode?

Me pasé semanas en depresión clínica, llorando en posición fetal, comiendo como un pollito y pensando en qué era lo que estaba garrafalmente mal en mi persona para que mis mejores amigas no me quisieran. Como en esa época era una niña muy católica, rezaba todas las noches para que volviéramos a ser amigas. ¿Ven qué enferma? Quedé traumatizada, y si mi mamá hubiera sido fan de la psicoterapia seguramente me hubiera llevado a tratar.

Ves Ma, nada que por eso me gustan las niñas.

3 comentarios:

Amaranta dijo...

Lo amé! Me encantan los escritos sobre tu pasado! tienes una manera encantadora de ver a tu versión de pequeña.

LVCRETIA dijo...

En estos momentos te quiero sacar una cadenita de 'Besties forever' hasta debajo del papel tapiz de esta habitación.
Awwwwwwwwwww!!!!! Me reí mucho porque a esta edad como que uno ya entiende qué mierda es la infancia, pero sé que es lo más cruel que le pueden hacer a una niña: lo peor.
Awwww, petitaaaa! No sé qué decir, nada más me dan ganas de abrazarte y decir por siempre "Awwww!".
Un beso.

miss.kar dijo...

Gracias a las dos :)

Menos mal que esas heridas con el tiempo sanan y te das cuenta de lo pendeja que eras... qué oso. Al final aprendes que no hay mejor amiga que una misma... y que los hombres son más fieles como amigos muchas veces.

¡Las quiero!