miércoles, agosto 25, 2010
instantes: Zella
«Ya estoy mitad perdida» reflexionó sobre su jugo de cereza y su mano de cartas. Rami la estudiaba con mil ojos debajo de sus cejas pobladas y su cabeza de tozudos rulos. La estudiaba todo el tiempo, pero disimulaba cuando ella levantaba la mirada. «Pobre Rami», dejó una carta, la posó como una hojita seca sobre la montaña de sus iguales y tomó una nueva «le cuesta tanto ser natural. Casi como si hubiera nacido en un cuerpo incorrecto y su espíritu se sintiera incómodo perpetuamente. No como el Jona. Ese si que es harina de otro costal...más a gusto en su propia piel, imposible». Y el Jona, impasible, balanceándose precariamente en una pata de la silla azul, sopesaba con un ojo sus cartas y con el otro los brazos de Rami. Zella se relamió los labios «perdida la mano y perdida la cabeza: perdida entera», puso las cartas sobre la mesa y suspiró.
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